jueves, 30 de julio de 2009

LA LAGUNA ENCANTADA

Llego un viejito al Romerillo, donde existia una ciudad muy prospera, a pedir caridad. Golpeo en todas las casas. Nadie le dio. Ymaldijo la ciudad. Salio una doncella con un cantaro iba a traer agua. El rey la siguio y empezo a besarla. Ella solto el cantaro, se quebro y empezo a salir tanta agua que inundo la ciudad, con sus reyes, riquezas, carruajes, calles empedradas, luces, formandoce la laguna de Cumbal o de la Bolsa como la llaman los indigenas. La ciudad solo se la puede ver el viernes santo a media noche y durante 5 minutos. Vuelve a la vida todo el bullicio, los comerciantes vienen y van, los carruajes tirados por bueyes trasportan el oro, la plata, la seda. La gente lleva y trae pieles, piedras preciosas , tabaco y alimentos. Los reyes tambien trabajan y son felices como sus subditos. Las parejas tomadas de la mano llevan la leche, la miel, el pan y no paran de sonreir. Para desencantarla hay que atravesarla en menos de cinco minutos. Los que se han atrevido, sorprendidos por tanta riqueza y alegria se olvidan de la idea y parecen ahogados cuando las aguas regresan a tapar la ciudad. No se los ha podido rescatar pero hay una forma de verlos nuevamente: visitando la laguna el siguiente viernes santo a media noche durante 5 minutos. Alli surgen vivos los ahogados con ropajes antiguos, viviendo muy felices en esta bella ciudad. Miche Taimal, una mujer muy pobre dedicada a la pesca, sin saber del encanto, sin darse cuenta que era media noche de un viernes santo, mientras desenredaba de las totoras un par de truchas, miró que unas luces la encandilaban poco a poco. Escucho ruidos de ciudad en movimiento, sintio los cascos de los caballos sobre las calles empedradas, su vision se borro al ver a tanta gente, no supo donde estaba, todo le daba vueltas y desmayada la encontraron a la orilla, nunca supo que pasó. La cabeza le sigue dando vueltas cuando se pone a repetir la historia.



Por eso, que nadie vaya solo un viernes santo a media noche, por que es tal el encanto y la atraccion de la ciudad que es imposible no sumergirse en ella. Unicamente Buenaventura Colimba indicará donde ubicarse al lado de la piedra grande para ver la ciudad, pero evitando que la sirena, una joven y hermosa mujer, bien blanca, de churos dobladitos, pollita quinceañera, lo vea y se lo lleve, y una vez atrapado, ella se convierte en una anciana espantosa de sangre verde, venas brotadas y los ojos le pasan al otro lado. Ademas de la sirena, se le puede aparecer la vieja, que se lo come vivo. Sino, sale la duenda, es un espiritu que no se lo come pero lo enduenda, para ella.

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